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Retirar el aparato suele vivirse como el final de la ortodoncia. Sin embargo, comienza una etapa importante: la retención. Su objetivo es ayudar a mantener la posición dental conseguida, porque los dientes pueden volver a desplazarse.
Un dispositivo y unas instrucciones propias
Hay retenedores fijos y removibles, y en ocasiones se combinan. El profesional indicará cuáles necesitas y cómo utilizarlos. No copies el horario de otra persona ni reduzcas el uso por tu cuenta porque los dientes «parezcan bien».
Antes de salir de la consulta, confirma que sabes colocar y retirar el retenedor cuando sea removible. Pregunta cómo limpiarlo, cómo guardarlo y qué cuidados requieren las zonas con retención fija.
Qué hacer si se rompe o deja de encajar
Consulta cuanto antes si se despega, se pierde, se deforma o no ajusta como antes. No fuerces un aparato que ya no entra ni intentes repararlo con calor o pegamento. Al llamar, explica cuánto tiempo llevas sin poder usarlo y qué ha sucedido.
Un pequeño cambio puede merecer atención antes de que se convierta en una dificultad mayor. La fotografía puede ayudar a describirlo, pero no sustituye una revisión cuando el profesional la considere necesaria.
Mantener una rutina que puedas cumplir
Si viajas, guarda el retenedor en su caja y lleva las instrucciones que necesites. Si te cuesta seguir la pauta, coméntalo para buscar una manera realista de cumplirla.
En Dental Peal, en Peal de Becerro, puedes consultar sobre la retención y el seguimiento después de tu ortodoncia.
Pregunta frecuente
¿La retención dura lo mismo en todas las personas? No. La pauta debe individualizarse y revisarse según el caso.
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